Alimentación en bebés: las mentiras más extendidas

En torno a la alimentación de los bebés existen falsedades muy instaladas en la sociedad. Desde Yammy queremos recordar algunas muy evidentes en el mes que se celebra el Día Mundial de la Nutrición (28 de mayo). 

Mi bebé no come

Hay que hacer que el niño se acabe el plato: ¡Falso! Nunca hay que obligar a comer a un bebé. De hecho, cuando empiece a escupir la comida o a jugar con ella, lo que hay que hacer es retirarle el plato y explicarle por qué se le retira. Evidentemente ya se ha saciado. Como muchas veces no sabemos calcular si nuestro hijo ha comido suficiente, existe un truco que puede ayudarnos. ¿Cómo? Midiendo la ración con el puño de su mano. Y es que el tamaño del estómago de un niño de entre 1 y 4 años corresponde exactamente a esa medida, y es una referencia perfecta para calcular la porción de alimento idónea. 

Hay que darle golpecitos en la espalda para que expulse el gas: ¡Falso! Sin duda es uno de los mitos más extendidos. El bebé termina de comer, le colocamos en posición vertical, y a golpearle la espalda para que eructe. Esto no es necesario. De hecho, los niños de pecho ni siquiera tragan tanto aire durante su toma como para que sea necesario expulsarlo a toda costa. Lo normal es acariciarle suavemente la espalda un minuto o dos y no alarmarse si no ha eructado. Probablemente lo haga en cuanto le cambiemos de postura. 

Alimentos congelados

No se deben congelar los alimentos: ¡Falso! Y más si se trata de alimentos como el pescado, que es fundamental congelarlo para evitar el anisakis. Los alimentos no pierden nutrientes necesarios porque se congelen. Lo que sí es recomendable es descongelar sin romper la cadena del frío, es decir, siempre en nevera, poco a poco. 

La lactancia materna prolongada provoca caries: ¡Falso! Lo hemos escuchado montones de veces incluso en boca de profesionales que recomiendan, erróneamente, el destete precoz. Según la Asociación Española de Pediatría, la lactancia materna más allá de los dos años de vida sigue teniendo beneficios tanto para la madre como para el niño. Si la lactancia materna prolongada fuera causante de las caries, habrían aparecido hallazgos evidentes en poblaciones prehistóricas… y no es así. 

Con una papilla más espesa, los bebés dormirán mejor

Una papilla de cereales le ayuda a dormir mejor: ¡Falso! Muchos padres tienden a dar por las noches una papilla de cereales bien espesa para ayudar a los niños a dormir mejor. Pero esto es una idea errónea. De hecho, lo que puede provocar es el efecto contrario, una digestión pesada y que el niño acabe durmiendo peor.  

Las dietas veganas son peligrosas: ¡Falso! Aunque existe mucha controversia en torno a este tema, estudios recientes han demostrado que una dieta vegana bien planificada y complementada con vitamina B12 y cinc, puede proporcionar a los niños los nutrientes que necesitan. La supresión o disminución de alimentos de origen animal es sustituida por un aumento del consumo de frutas y verduras, así como de granos y legumbres.   

La alimentación ecológica es cara por puro marketing: ¡Falso! Los alimentos ecológicos tienen un precio algo más elevado porque proceden de cultivos más reducidos libres de pesticidas y fertilizantes. En el caso de nuestros tarritos ecológicos Yammy tienen sello ecológico de la Unión Europea y nuestros proveedores y materias primas poseen certificados ecológicos de origen y las instalaciones se someten a todas las auditorías de calidad y seguridad alimentaria. 

En definitiva, en torno a la alimentación en bebés existen multitud de mitos que es necesario desterrar porque la mayoría son infundados. Y lo que sí es una realidad es que Yammy es una empresa fundada por padres que solo busca lo mejor para nuestros bebés.  

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