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A mi bebé no le gusta...La importancia del refuerzo positivo para el aprendizaje de tu bebé en la alimentación.

A mi bebé no le gusta el puré de verduras”, “a mi bebé no le gusta la leche”. Estas frases, representan un verdadero quebradero de cabeza de muchos padres a la hora de alimentar a sus bebés y niños/as.

¿Sabías que es posible estimular actitudes deseables en nuestro bebé teniendo en cuenta unos sencillos consejos? ¿Alguna vez has pensado por qué tu pequeño/a siente rechazo a ciertos alimentos?

En este post te explicaremos lo que debes tener en cuenta para que tu bebé no cree aversiones  ciertos alimentos y sea más sencillo mantener una dieta variada durante su crecimiento. Además, estos consejos te podrán servir en casi cualquier ámbito de aprendizaje que quieras reforzar en tu hijo/a.

Para esto, utilizaremos el refuerzo positivo como instrumento principal. Cuando hablamos de refuerzo positivo, nos referimos a un estímulo agradable para el bebé, que hace posible aumentar una conducta determinada.

Dicho de otra manera, el refuerzo positivo se trata de recompensar de alguna forma (con un juguete, un gesto de cariño, etc.) una conducta que haya realizado nuestro pequeño/a que nos haya gustado y que queremos que se repita en el futuro. Esta recompensa incrementa la probabilidad de que dicha conducta aumente.

Por el contrario, se debe estar siempre alerta a lo que ocurre alrededor de tu bebé, puesto que pueden tener una alta sensibilidad ante cualquier estímulo, y si este es negativo, puede terminar generando una aversión hacia multitud de cosas, incluido el alimento.

Es por esto que es muy importante crear un ambiente agradable para el niño/a a la hora de las comidas, alejados de los gritos, nervios y tensiones.

 

Pero, si a mi bebé no le gusta la verdura ¿qué consejos pueden ser de ayuda? 

  1. Identifica qué alimentos son sus favoritos y en el momento en que se coma un bocado o platito de aquello que menos le gusta, prémiale con un poquito de aquello que le encanta para que asocie que comer ese tarrito de verdura ¡ha terminado siendo un delicioso bocado!
  2. Fíjate en las cosas con las que se siente feliz (tus caricias, una canción, un baile, su juguete preferido etc.). Cada vez que tengas que darle ese tarrito que es tan difícil hacerle comer, utiliza este tipo de refuerzos para que lo asocie a un momento agradable.
  3. Nunca te enfades ni le hagas sentir presionado/a ante una comida que no es de su agrado, eso sólo podrá empeorar la situación en el futuro, puesto que asociará dicho alimento a malas experiencias. Este consejo es increíblemente efectivo y fácil. Muchas veces nos centramos más en el enfado y en intentar conseguir que nuestro bebé se coma las verduras mediante castigos o regañinas. Sin embargo lo más efectivo es que le animes a comer y le incites mediante gestos y palabras cariñosas cuando veas que realmente está haciendo un esfuerzo por muy pequeñito que sea.
  4. Mantén siempre un tono tranquilo y agradable, intenta hacerle reír con sus bromas preferidas y ¡verás que irá comiendo lo que le des sin darse ni cuenta!
  5. Observa qué tipo de textura le resulta más agradable y dale los alimentos que menos le gustan de esta forma.
  6. Fíjate bien si el rechazo es total y tu bebé lo pasa realmente mal al tratar de comer ciertos alimentos. Quizás no es por capricho y tu bebé intenta decirte que ese alimento le hace daño a su organismo y por eso lo rechaza. En ocasiones existen intolerancias y alergias que pueden pasar desapercibidas al no ser tan evidentes, pero que sin embargo, pueden afectar a su sistema digestivo, rechazando así ciertos alimentos. Es importante que consultes con tu pediatra si tu hijo/a rechaza insistentemente ciertos alimentos.

Como ves, hay multitud de cosas que interfieren en la alimentación del bebé y muchas cosas que se pueden hacer al respecto, así que, cuando alguien te diga “a mi bebé no le gusta el puré de verduras” o “a mi bebé no le gusta la leche”, ¡acuérdate de estos consejos!


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