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Cómo proteger al bebé en verano del calor y el sol

¡Cuidado con el sol! Es una de las frases que más escuchamos estos días calurosos del verano. Todos debemos extremar las precauciones con las altas temperaturas y con los rayos ultravioletas del sol. Pero los bebés y niños son especialmente sensibles y más vulnerables a posibles golpes de calor.

En Yammy, como padres que somos, nos preocupamos por la salud de los peques. Con este artículo queremos daros unos sencillos consejos para proteger a tus hijos del sol y evitar problemas mayores como la deshidratación, insolaciones, quemaduras o posibles golpes de calor.


¿Qué es un golpe de calor?

Los bebés, sobre todo los menores de un año, son más sensibles a padecer daños provocados por un golpe de calor durante el verano.

Un golpe de calor se produce cuando hay un aumento brusco de la temperatura corporal como consecuencia de las altas temperaturas ambientales. 

¿Cuáles son los síntomas principales del golpe de calor?

Vómitos, sueño, debilidad, sensación de mareo…el problema es que los bebés y niños muy pequeños no pueden expresar esas sensaciones y somos nosotros, los padres, los que debemos estar atentos y reaccionar rápidamente frente a estos síntomas.

¿Qué podemos hacer los padres?

En el caso de un bebé y, si sospechamos que está sufriendo un golpe de calor, es llevarlo rápidamente a un lugar fresco y ventilado, quitarle la ropa y ponerle compresas frías, darle agua y acudir a un centro médico lo antes posible para que valore su situación.

 

Cómo proteger al bebé frente al calor y el sol


La mejor protección es evitar el sol. La piel de un bebé con menos de seis meses es muy sensible y no se le debe de exponer directamente al sol nunca. Entre los 6 meses y hasta los 3 años, les puede dar el sol, pero brevemente y con muchas precauciones. 

¡No olvides la crema solar infantil!

A partir del sexto mes, se recomienda utilizar siempre crema solar infantil con factor alto, spg 50, siempre que salgan a la calle. Recordad que para que sea efectiva la protección de la crema en nuestros hijos, debemos aplicarlas siempre 30 minutos antes de la exposición al sol y renovarla cada 2 o 3 horas. Evitaremos posibles quemaduras en la piel del niño.


Paseos en verano: por la sombra y evitando las horas centrales del día

Pasear al aire libre es bueno para cualquier bebé por la vitamina D que le proporciona de forma natural el sol y que su cuerpo necesita. Pero ¡atención con los meses de verano! Hay que evitar sacarlo entre las 12 y las 16 horas, cuando los termómetros marcan las máximas del día.

Se aconsejan los paseos por la mañana temprano o al atardecer, cuando la intensidad del calor es menor; preferiblemente con una gorra o visera y si va en silla, colocar una sombrilla que les tape lo suficiente. Y caminar siempre por la sombra, evitando la exposición directa al sol.

Niños siempre hidratados

En verano y cuando aprieta el calor, hay que ofrecer agua a los niños y bebés más frecuentemente. En el caso de los lactantes, también se les puede ofrecer entre las tomas siempre que quiera, si la rechaza es porque no la necesita.

¿Qué ropa ponerles?

A la hora de vestirlos durante los días más calurosos es mejor utilizar prendas de algodón y lino, más frescas y ligeras para la piel de los pequeños. Durante las horas más fuertes de calor, puedes optar por dejarle solo con el pañal.

Ventilar la casa

Es muy recomendable ventilar la casa durante todo el año, pero en verano hay que aprovechar las horas más frescas de la mañana o por la noche para abrir de par en par las ventanas. Hay que procurar que la temperatura en todas las habitaciones de la casa sea parecida, evitando además los cambios bruscos de temperatura al entrar o salir de casa.

¡Cuidado con el coche!

Cuando viajemos en coche con niños pequeños debemos recordar que es un lugar que concentra rápidamente el calor. Aunque pongamos el aire acondicionado, hay que bajar las ventanillas para ventilar el interior del vehículo y hacer varias paradas de descanso en zonas con sombra. Es importante desconectar de vez en cuando el aire acondicionado porque reseca mucho las mucosas de las vías aéreas.

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