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10 Claves para una crianza feliz y respetuosa

10 Claves para una crianza feliz y respetuosa

Un niño feliz no necesita un exceso de cosas materiales. Un niño necesita ser niño. Sentirse niño. Y necesita tu tiempo, tu atención, tu amor. Necesita que tengas en cuenta sus emociones en todo momento. Que le entiendas si llora, se enrabieta o se frustra. Te necesita a ti. Porque tú, como persona de referencia que eres, eres lo más importante para él. Su punto de apoyo. Su norte. Y será así mientras dure su infancia, por lo que las herramientas que utilices para guiarle serán de vital importancia. En Yammy sabemos que la educación parte del amor y el respeto. Por eso, te damos nuestras 10 claves para llevar a cabo una crianza feliz y respetuosa.

Un niño necesita contacto físico. Un niño necesita que le abraces y le beses. Y que cada día le digas que le quieres. Incluso si se ha portado mal. Incluso cuando ha habido motivos para el enfado. Nunca hay que obviar esa parte tan importante, porque para él es fundamental sentirse amado. Bajo ningún concepto se puede hacer creer al niño que es “malo” o que “si te sigues portando así, mamá no te va a querer”. Jamás. Mamá o papá le van a querer siempre. Haga lo que haga. Porque por ello le han traído al mundo.

Deja que explore y se caiga: No se trata de descuidar al niño ni de tener una conducta negligente con él. Se trata de observarle desde la distancia. Sin estar encima, pero sin perderle de vista. Sin necesidad de andar tras él anticipando una caída. Un niño necesita caerse para aprender a levantarse. Porque si continuamente lo evitamos, se convertirá en un niño inseguro. El niño necesita explorar el entorno sabiendo que tú, su persona de referencia, está ahí. Y está ahí para darle un abrazo si lo necesita. O para consolarle si llora. Eso es apego seguro.

El niño lo imita todo

Sé un ejemplo para él: Un niño está constantemente observándonos, por lo que cada gesto, cada palabra o cada acción debemos medirla sabiendo que tendrá consecuencias. Si quieres que tu hijo recoja su habitación, comienza a hacerlo tú sin decirle nada. Si quieres que no grite, no le hables a gritos. Si quieres que te respete, respétale antes.

Tener límites les da seguridad. No se trata de criar un niño sin límites al que se le permita hacer de todo. Un niño feliz necesita límites. Se trata de tener con él unos límites concretos que le aporten seguridad. A un niño hay que enseñarle que pegar está mal. Y hay que enseñarle desde el ejemplo. Y aquí es fundamental que la pareja vaya a la par, de la mano.

Cuídate física y emocionalmente. Sí. Igual que a ti te gusta ver que tu hijo se siente feliz, a él también le gusta verte contento a ti. Le apena saber que vienes enfadado de la oficina. O que no te cuidas lo suficiente porque todo te da igual. Es tu responsabilidad cuidarte física y emocionalmente. Hazlo por él.

Agáchate para hablarle

Háblale poniéndote a su altura: A un niño hay que hablarle cara a cara. A su altura. Y en un tono tranquilo, pausado, sin gritarle, con respeto. Y hay que explicarle absolutamente todo, aunque lo consideremos una obviedad. Hasta un simple gesto como es el de abrocharle una cremallera o sonarle los mocos no le debe coger por sorpresa. Cuando vayamos a hacerlo, hay que explicarle: “Voy a abrocharte el abrigo”. “Voy a sonarte los mocos con este pañuelo”. ¿Os imagináis que, como adultos, alguien os abordara por detrás con un kleenex en la nariz? ¿Qué pensaríais?

Ten una conversación con él: Es importante tener cada día una conversación de unos minutos con él. Aunque creas que es una acción inane, que no se entera, es justo todo lo contrario. Esta pequeña asamblea diaria es la mejor manera de empezar a escuchar a tu hijo. Es la base para crear un clima de respeto y confianza que os ayudará en el futuro.

Menos tele y más naturaleza

Apaga la televisión: Un niño no necesita pantallas para divertirse. No necesita ver todo el día a Peppa Pig ni a Bob Esponja. No necesita a los Cantajuegos ni a Ladybug. Un niño no necesita sentirse bombardeado por cientos de anuncios que le vuelven insatisfecho constantemente.

Escápate al campo a explorar naturaleza: Un niño necesita salir al campo. Tocar piedras, árboles, hierba, bichos… Jugar con el agua y el barro. Saber que hay vida más allá de los semáforos, los pasos de peatones, los ruidos de ambulancia, los coches, la polución… Un niño necesita tocar naturaleza. El contacto con el medio natural es absolutamente crucial en la etapa de desarrollo 0-3. Favorece la autonomía, la exploración sensorial, el autocontrol, el respeto hacia otras especies con las que convivimos en el mundo.

La alimentación es clave

Una buena alimentación es básica. Un niño bien alimentado es un niño feliz. En Yammy somos conscientes de la importancia de criar niños felices para que se conviertan en adultos seguros de sí mismos. Y contribuimos a ello con nuestros tarritos ecológicos, cocinados de forma artesanal, en la olla, como toda la vida. Con ingredientes son 100% naturales, ecológicos, sin pesticidas ni químicos. Sin aditivos, ni sal ni azúcares añadidos. Porque sabemos que para que un niño crezca sano y feliz, una buena nutrición es básica.

Texto: Arancha Cuéllar, periodista y educadora infantil