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Falsas creencias en torno a la alimentación de los niños y bebés

Falsas creencias en torno a la alimentación de los niños y bebés

Los primeros años de vida de los niños son muy importantes porque establecen la base para unos buenos hábitos de comida y una alimentación saludable. Es normal que al principio estemos desorientados sobre qué deben comer y qué no nuestros pequeños, o cómo introducirles las verduras y frutas en su dieta. Existen muchas creencias en torno a la dieta que deben seguir durante sus primeros años. Vamos a desmontar los más comunes: 

Los niños no deben comer entre comidas 

Aunque es falso, es una afirmación que tiene matices. Los niños están constantemente gastando energía, sobre todo cuando comienzan a caminar y a explorar el mundo a su alrededor, por lo que necesitan hacer varias comidas al día. Eso sí, tienen que ser siempre tentempiés sanos, que aporten al niño lo que necesita y no más. Una merienda saludable es clave para el crecimiento y desarrollo del pequeño. 

Si el niño no quiere comer, hay que obligarlo 

No es buena idea forzar al pequeño a comer, pues puede provocar que en el futuro tenga una mala relación con la comida y no desarrolle hábitos alimenticios saludables. De hecho, es importante que el niño comience a elegir lo que le gusta y lo que no, aunque siempre optemos por alimentos sanos y nutritivos. 

El desayuno tiene que ser la comida más abundante del día 

Es cierto que el desayuno es una comida importante, pero no por ello debe componerse de cantidades industriales. Un desayuno saludable, con la cantidad adecuada de proteínas y vitaminas, compuesto por alimentos ecológicos en lo posible, será suficiente para aportarle al niño lo que necesita para su crecimiento. 

Es buena idea ocultar o “disimular” las verduras y hortalizas en sus comidas 

Por el contrario, el niño debe acostumbrarse desde pequeño a los colores, texturas y formas de verduras, frutas y hortalizas. Cuanto antes las incorpore a su día y las vea como algo normal, más fácil será inculcarle una dieta saludable en el futuro. Sin embargo, puede suceder que el niño rechace las verduras por su color o su forma; en este caso, es buena idea camuflarlas el principio (por ejemplo, en purés) y posteriormente acostumbrarle poco a poco a las novedades. 

Las papillas de cereales hacen que el bebé duerma mejor 

No siempre que el bebé se despierta por la noche se debe al hambre. De hecho, una papilla espesa por la noche puede dificultarle la digestión y provocarle una mala noche de sueño. Lo mejor es una papilla que combine proteínas con verduras o frutas; algo que le sacie y le aporte lo necesario. 

La fruta debe tomarse en zumos y en papillas 

Aunque al principio esto es cierto, cuando el niño ya es capaz de tomar comida entera es bueno combinar las papillas y tarritos con trozos de fruta sin licuar. Así ingiere todos los nutrientes y además se acostumbra a las formas y colores de las distintas piezas de fruta.  

Las papillas, cuanto más completas, mejor 

Piensa primero si todo lo que lleva la papilla lo podría tomar tu pequeño sin problemas. En ocasiones nos excedemos por ofrecerle un gran aporte de nutrientes y vitaminas. Por ejemplo, una combinación de puerro y patata es suficiente para una cena completa y saludable. 

 

Una de las medidas más importantes que debemos tomar respecto a la alimentación de nuestros pequeños es dar ejemplo con nuestra propia alimentación. Si nos ven tomar frutas y verduras a diario, ellos también querrán. Y, sobre todo, apuesta por alimentos ecológicos, como nuestros tarritos, 100% naturales. El de multifrutas con quinoa, por ejemplo, es perfecto para una cena completa y ligera, ya que la quinoa no contiene gluten, siendo apta también para celíacos. ¡Seguro que le encanta a tu pequeño…y a ti! 

 

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