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¿Por qué los niños deben salir siempre (aunque llueva)?

¿Por qué los niños deben salir siempre (aunque llueva)?

Cuando las previsiones meteorológicas anuncian lluvias, muchas familias deciden que es momento de idear planes con niños bajo techo. No hay más que hacer una búsqueda en internet para ver la cantidad de sitios que ofrecen recomendaciones para que esos días no les caiga una sola gota de agua en la cabeza: bibliotecas, ludotecas, parques de bolas, meriendas bajo techo, cine, teatro… Lugares en los que, a buen seguro, los peques se volverán locos intentando desplegar toda su energía.

Pero no es sólo cosa de muchas familias esta aversión a los días de lluvia. También lo es de la mayoría de escuelas infantiles, donde se decide como norma general que, si llueve, donde mejor están los pupilos es en los pasillos correteando o encerrados alrededor de una pantalla. Cuando en un aula de guardería de 20 niños deciden que el día que llueve no pueden salir al patio o al parque, los educadores y educadoras ya saben que será un día complicado. Un día en el que los niños se sentirán incómodos, pelearán entre ellos, gritarán, se enrabietarán, llorarán y, en definitiva, se portarán peor. Entendible, son niños.

Es de sentido común que también en los días de lluvia tengan sus ratos de expansión. Entonces, ¿por qué privarles de esta experiencia que, además de diferente, es maravillosa? Saltar en los charcos, respirar el olor a lluvia, sentir la estación otoñal en su plenitud y saber que hay días de sol y días en los que las nubes nos regalan agua y el cielo el arcoíris. ¿Por qué? Fácil. Porque el problema lo tenemos los adultos. ¿Qué pasa si se mojan? ¿qué pasa si se embarran? Que luego es un lío cambiarles. Llegamos a la conclusión de que si los niños no salen no es porque les vaya a perjudicar a ellos, sino porque nos va a perjudicar a nosotros. Entonces, ¿qué estamos haciendo? Correcto. Anteponer nuestras necesidades a las suyas.

EN DÍAS DE LLUVIA, ROPA ADECUADA

Así que rompamos una lanza en favor de los peques. Y reivindiquemos una de sus necesidades primarias, que es la de salir al exterior también en los días de lluvia. Y que lo único que hay que hacer es pertrecharles bien con ropa de agua adecuada. No vamos a descubrir el mundo hablando de la utilidad de unas buenas botas de agua, un mono de lluvia y un chubasquero. Saliendo preparados, la lluvia es altamente beneficiosa para la salud. No les va a hacer enfermar, que es lo que muchos pueden temer. Porque si esto fuera así, en los países nórdicos estarían siempre enfermos. Y allí, que llueve y nieva con frecuencia, y soportan bajísimas temperaturas, acostumbran a sacarlos a diario en carritos a echar su siesta al aire libre.

Afortunadamente, determinados tipos de crianza no conciben el día a día del niño sin salir al exterior, aunque llueva. Salir es sano porque se airean. Y porque aprenden incluso con un simple paseo por la calle. La calle es una vivencia de multitud de experiencias cotidianas para ellos. También en días de lluvia. Observar algo tan particular como un abuelo bajo su paraguas paseando a su perro. Enseñarles cómo cambia de color el muñequito empañado de los semáforos que nos indica parar o cruzar. Detenerse a observar a unos operarios que están arreglando una fachada (incluso en días de lluvia). Cualquier cosa que nos pueda parecer algo inane en nuestra mirada adulta para ellos es una auténtica experiencia. Y ya ir al parque, aunque llueva, les hace felices porque están en contacto con la naturaleza. Y esto fomenta su desarrollo físico y emocional, al tiempo que reduce su nivel de estrés.

AIRE LIMPIO Y NUEVAS TEXTURAS

Los niños necesitan cada día momentos de expansión. También en los días grises de lluvia, cuando el aire es más puro y libre de polución. Porque no solo el ambiente estará más oxigenado y los colores brillarán más. También porque la sensación de la tierra o la hierba mojada hará que los niños se sientan más felices. Lo único que tenemos que hacer los adultos es observarles disfrutar con las nuevas texturas mojadas.

Y ahora que estamos en pleno otoño, un plan muy recomendable si sale algún día lluvioso, es ir de picnic a un bosque y cobijarse bajo una enorme copa de árbol. O buscar un rinconcito en una cueva de montaña. E ir preparados con buena ropa y buen alimento. Y para ponerlo facilísimo os proponemos disfrutar de los tarritos ecológicos Yammy. Y descubrir sus nuevos sabores de temporada, cargados de vitamina C, con los que reforzar el sistema inmune de los bebés para protegerles de constipados.

Y sí. Podemos elegir ese día ir a la biblioteca, cocinar pasteles o hacer una manualidad, pero nunca debería ser incompatible con salir a experimentar con el agua. Aunque sea un ratito.

 

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